miércoles, 3 de diciembre de 2014

Ven...







Ven
camina conmigo un rato.
Limpia de tu ceño esa ciudad ajena e ingrata
borra de tu piel el frío y ven,
sube a mi montaña y asómate conmigo
que al otro lado está el mar, me lo dijo el viento.


Ven
hagamos surcos en el valle
y sembremos en ellos a tus poetas
y a tus canciones, que se hagan flor al cuidado del agua y el sol;
peina la hierba con los dedos y susúrrale tu nombre en secreto.
Escala las flores y las peñas y de la niebla bebe tu alimento y ven.

Anda ven
baja conmigo a la playa, rompe la arena con tus pasos
borra todo con tus huellas
y pon en fuga a las estrellas
con un gesto que trastoque todo el firmamento y
mira...

Ven
aquel fulgor lejano, sobre la línea del horizonte
es otro mundo, al otro lado... ni mejor ni peor, solo diferente
desde allí nos miramos como en un espejo
en verdad ¿qué nos separa de ellos?
¿qué nos separa de nosotros?
una idea, una regla… ¿un pensamiento?.

Ven
Siente en mi pecho el asombroso eco de tu risa
el suspiro grave de la espera, de la eterna ausencia
el dulce destino anclado en el confín de tus letras
que es tu nombre con un beso o tres o un ciento,
que sabios besos.

Ya es hora, ven
quiero acompañarte a casa
quiero caminar despacio tomado de tu mano
quiero presumir
hoy quiero ver tu copa y quiero ver tu asiento
y quiero ver en tu pantalla
ese cursor del que me cuelgo para saltar en las mañanas,
muy temprano, este océano sin tiempo
y acariciar tu alma en silencio con un pulcro beso
al primer color de tu aurora
“buen día mi alma” musitar con tiento
buenos días cielo
y que no tenga importancia y que todo esté bien
y que ni así anide el silencio.

Anda ven
podemos caminar,
vamos al parque
que la vida se distrajo un momento. 

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